El miedo a los ruidos Parte 2

¿Se acuerdan de cuando les conté que estábamos preocupados (y un poco desesperados) con el temor de Ema por los ruidos fuertes? Ema ante ruidos fuertes como el ladrido de un perro, ó la carcajada inesperada de alguien, terminaba en llanto descontrolado, haciendo de la situación que enfrentase un estrés tremendo para ella, y también para nosotros, sus padres, que no sabíamos bien como ayudarle a superar éstos temas.

Bien, ésta es la segunda parte. Después de mucho leer y aplicar métodos de ensayo y error, puedo decir que Emita está, a la fecha, más tolerante, y que ella misma ha logrado regular alguna de las cosas que le molestan. Una de las cosas que hice en mi desesperación, fue comprar un libro, que se llama: Raising a Sensory Smart Child: The Definitive Handbook for Helping Your Child with Sensory Processing Issues de Biel, Lindsey; Nancy Peske (Criando a un niño Sensorialmente Inteligente: El manual definitivo para ayudar a los niños con Problemas de Procesamiento Sensorial) que me ayudó mucho a entender ciertas cosas y me enseñó otras que no sabía, y hoy, como siempre, comparto con ustedes un resumen de lo que dice el libro y les cuento de nuestra experiencia.

El inicio del libro ya fue muy interesante, ya que presenta el testimonio de la Dra. Temple Grandin, quien es una profesora de ciencia Animal en la Universidad del Estado de Colorado y una persona con autismo. Ella es autora de los libros: Thinking in Pictures, Animals in Translation, y otros libros, y presentaba problemas de procesamiento sensorial que describe así:

«Cuando estaba en el colegio, el sonido de la campana hacia doler mis oídos cual dentista taladra un nervio. Los Ruidos fuertes como globos reventándose me asustaban. Las etiquetas de la ropa interior me molestaban tanto que aún las pongo al revés para que no me moleste el rose».

Desde acá ya se tornó interesante para mí, porque así como éste chica describe el dolor que siente con el sonido de la campana del colegio, así, mi Ema, podría estar sufriendo algo similar, al no saber como organizar las ideas que esos ruidos generaban y que la asustaban… yo buscaba tips, conversé con un par de Terapeutas Ocupacionales que me daban algunas ideas, otros me decían que era cuestión de tiempo, pero yo sentía, que en definitiva nada estaba solucionando el problema.

A éstas alturas yo empecé a considerar que Ema estaba teniendo algún trastorno del procesamiento sensorial, y fue por eso que compré éste libro, yo quería la receta ideal para que superara ésta etapa, y fuera una niña igual a los demás, a esos que no se asustaban ni lloraban con el ruido, ésos que les da lo mismo la cantidad de ruido que haya ante una multitud de gente hablando, riendo…

Pero la verdad, es que no hay recetas particulares para los problemas de procesamiento sensorial porque los problemas sensoriales son distintos entre niños. Un niño puede disfrutar con el agua corriendo debajo de la llave, y otro podría sentirse asustado con eso. Un niño puede amar subir y bajar en un ascensor, mientras que el otro puede evitarlo porque no se imagina como puede salir de ahí. Un niño puede angustiarse cuando va a un gran supermercado a causa de la sobrecarga auditiva, visual y olfativa que ahí hay… todos somos diferentes.

La autora dice: «Cuando un niño con problemas de procesamiento sensorial, está en una tienda, el sonido de los parlantes y las luces pueden parecer para él como un concierto de rock. Cuando esta sobre carga aparece, el sistema nervioso se apaga. Algunos individuos, con los mas severos problemas sensoriales son del tipo «monochannel» (1 solo canal), es decir, que solo pueden procesar una cosa a la vez, por ejemplo: estos niños tienen que mirar o escuchar algo, ellos no pueden mirar y escuchar al mismo tiempo. Los problemas sensoriales son confusos. Como padres, necesitamos información que nos ayude a determinar que está pasando y que soluciones practicas podemos aplicar.»

Es decir, los problemas sensoriales varían tanto de uno a otro, que las terapias que sirven para unos, pueden no ser útiles para otros. Es tan amplia la variación de sensibilidades sensoriales como de las respuestas únicas e individuales de cada uno.

¿Qué podemos hacer entonces como padres? Debemos empoderarnos, a nosotros, y a los mismos niños a lidiar con el problema.

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Para abordar un problema de procesamiento sensorial debemos, según la autora:

  • Determinar cuáles son los comportamientos atípicos, utilizando una lista de control sensorial y estableciendo una nueva manera de mirar los problemas, en ésta lista debes Diferenciar entre un intencional «mal comportamiento» ó una sobre-estimulación neurológica (o sub-estimulación).
  • Encontrar y trabajar eficazmente con un terapeuta ocupacional y otros profesionales.
  • Aumentar la capacidad de su hijo para tolerar sensaciones y situaciones de angustia en el hogar, en la escuela y en la comunidad
  • Sintonizar con las necesidades sensoriales únicas de tu hijo y ayudar a encontrar maneras aceptables para satisfacerlas;
  • Obtener el máximo rendimiento de su sistema escolar;
  • Poner en práctica estrategias que nutren a su hijo, reducir los comportamientos difíciles de manejar, y darle poder para hacer frente a desafíos difíciles de la vida;
  • Abordar los problemas de motricidad oral, tales como retraso en el habla y problemas de alimentación;
  • Tratar los retrasos en el desarrollo, problemas de aprendizaje, y la des-organización;
  • Mejorar la casa para ayudar a su hijo, incluyendo el tener los juguetes y equipos adecuados;

Reconociendo y entendiendo los problemas Sensoriales de tu hijo.

El procesamiento sensorial se refiere a cómo la gente usa la información proporcionada por todas las sensaciones procedentes de dentro del cuerpo y del medio externo. Por lo general pensamos en los sentidos como canales separados de información, pero en realidad éstos canales trabajan juntos para darnos una imagen fiable del mundo y nuestro lugar en él.

El primer paso esencial para ayudar a tu hijo con problemas sensoriales es desarrollar empatía por la forma en que él experimenta su mundo. Debemos sacarnos de la cabeza ¿Qué es normal y qué NO lo es?, Lo que normal realmente significa es: algo que cae dentro de la norma, lo que significa que es la media estadística, por ello, las autoras se declaran no ser grandes creyentes del término «normal».

El niño, que por ejemplo, es hipersensible a la sensación viscosa de loción, pegamento ó pintura, pero hipo-sensible a la sensación arenosa de la arena o suciedad en el suelo en la escuela, nos dice que la sensación que la rugosidad contra su piel les entrega, en realidad ayuda a que se sienta más tranquilo y más relajado, de la misma manera que enrollar el pelo en sus dedos, o frotar la cara con una manta puede ayudar a otro niño a conciliar el sueño. Y el niño que está asustado por los ruidos fuertes puede agradarle siempre y cuando el ó ella es la que lo genera.

Todos sabemos que hay cinco sentidos, ¿verdad? Pues no, En realidad, hay siete sentidos, y no son tan simples como parecían cuando lo aprendimos en el colegio. Estamos familiarizados con los sentidos externos que recogen información sensorial del medio ambiente: tacto, vista, oído, gusto y olfato. Pero, también hay dos sentidos internos, que son: el sentido de movimiento y el sentido de sensibilización corporal, que nos dan información acerca de la posición del cuerpo y el movimiento en relación a la gravedad.

Una cosa que no sabía era que el sentido auditivo está intimamente asociado al sentido vestibular, tanto, que cada vez que escuchas un sonido, éste activa tus receptores de la gravedad, y cada vez que te mueves éste activa tus receptores audtivos. El sistema vestibular y la cochlea (esa partecita que parece un caracol) están anatomica y fisiologicamente unidos. Ambos estan situados en el oido interno, sus receptores sensoriales trabajan de la misma manera, tienen fluidos comunes dependiendo del mismo nervio, y además comparten fibras nerviosas. Por esto, hace sentido que estimulando los receptores gravitacionales, esto por ejemplo: balancearse, impacta en la audición. Los receptores gravitacionales hacen tambien que los sonidos muy altos hagan que tu hijo se asuste, que escuchar «rock n roll» haga que tu hijo baile como loco, y que los ritmos más lentos induzcan su cuerpo a dormir. Investigaciones ademas muestran que la estimulacion vestibular puede incrementar las vocalizaciones espontaneas, lo cual significa que el movimiento es importantísimo para cultivar el lenguaje en los niños con retraso en el lenguaje.

Los problemas auditivos pueden variar significantemente desde un niño que necesita que le repitan varias cosas para «entenderlas», a un niño que grita y llora cuando la sirena de los bomberos suena aún a una distancia considerable. ¿Reacciona tu hijo de forma excesiva ante los ruidos inusuales, ó no reacciona para nada?, en el caso particular de Ema, la reaccion ante los ruidos inusuales era excesiva….

Para interpretar el comportamiento en términos de que lo causa, hay que buscar patrones que ocurren a través del tiempo, además de considerar la totalidad de los eventos y cuando se presentan: semanalmente, mensualmente, diariamente, en ciertas ocasiones. Los investigadores han encontrado que los niños que sobre-reaccionan a las experiencias sensoriales sienten la situación (en éste caso la sobre reacción a los ruidos inusuales y fuertes) como una nueva experiencia que se repite una y otra vez y esto alerta al sistema nervioso.

Las autoras recomiendan hacer una dieta Sensorial, esto es un conjunto de actividades que entregan inputs (entradas, estímulos) a los sentidos, ésta «dieta» hay que adaptarla según las necesidades de nuestros hijos, la siguiente es una dieta sensorial propuesta en el libro para estimular diferentes áreas:

Dieta Sensorial.

Input Proprioceptivo: son actividades realizadas con peso, éstas actividades hacen compresión y tracción de articulaciones, y nos ayudan a sentirnos dentro de nuestro cuerpo, éstas son algunas actividades que puedes realizar (por supuesto, las actividades que uses dependerán de la edad de tu hijo, sus habilidades fisicas y sus intereses)

  • Hacer que un niño salte en un trampolin, en cojines.
  • Hacer push ups, sobre el piso o sobre la pared.
  • Empujar un coche o carrito de supermercado con peso.
  • Llevar una mochila llena con juguetes o libros (por supuesto, no muy pesados!) el peso no debe exceder el 15% del total del peso del niño.
  • Colocar cubos de hielo dentro de una bolsa y aplastarlos para hacer limonada.
  • Tomar a tu hijo de las piernas y hacer que sostenga su peso con la palma de las manos.

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Input Vestibular.
La estimulacion vestibular puede ser la mas intensa, y duradera.

  • Balancearse en un columpio es una actividad comunmente utilizada, pero además, alterna varios tipos de movimientos, de adelante hacia atras, hacia los lados y en circulos.
  • Deja que tu hijo utilice una caja de arena o crea la tuya propia en casa, llenando una caja grande donde quepa tu hijo con arena, porotos secos, arroz, ó esos como esponjas de goma, o cuadraditos de plumavit (anime, telgopor)
  • Potencia el juego en el agua, puedes agregar colorante, burbujas para incrementar el interes. Usa tazas, coladores, cucharas de plastico, y otros juguetes que tu hijo disfrute. Tomar un baño es una excelente oportunidad para obtener input tactil dentro del agua.
  • Practicar la pintura con los dedos en varias texturas: crema de afeitar, pudin de chocolate, arena seca y humeda. Si a tu hijo le resulta repulsivo una sustancia, no lo fuerces a tocarlo. Déjalo usar un palito, un pincel, o un juguete para explorar con cautela antes de proponerle que lo toque con sus manos.
  • Vestirse con disfraces divertidos le ayudan con la sensación de sentir ropa que no es familiar.
  • Jugar a maquillarse o pintarse la cara.
  • Estimular con masajes con ligera presion.
  • Puedes además frotar su cuerpo con una esponja un poco aspera (para niños) cuando lo bañas para desesinbilizar la piel de tu hijo e incrementar la conciencia corporal.

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Input Oral.

  • Aprender a respirar profundamente ayuda a tu hijo a mantener la calma, además de dejarle hablar claramente y decir oraciones más largas.
  • Masticar/Morder
  • Soplar
  • Comer alimentos muy frios e incluso congelados estimula y despierta su boca.

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Input auditivo.

  • Alenta a tu hijo a escuchar la naturaleza. Haz que escuche grabaciones de sonidos naturales tales como una lluvia, una lluvia con tormenta, las olas de la playa, los animales en el bosque.
  • Juga al juego de escuchar: tu y tu hijo se sientan muy tranquilamente y tratan de identificar los sonidos que escuchan (un auto en la distancia, un ave cantando) identifica el sonido y de donde viene.
  • Para los niños con sensibilidad auditiva, controlar los sonidos que escucha puede resultar verdaderamente positivo. Si tu hijo le teme a los ruidos fuertes, déjalo que controle el sonido de la radio, explorando entre la música baja y alta.
  • Hazte de una fuente de agua ó un acuario, y escuchen el sonido del agua al caer.
  • Si tu hijo tiene una sobre sensibilidad auditiva, puedes protegerlo de esos ruidos usando audífonos o tapones para oídos en situaciones de mucho ruido como cuando hay fuegos artificiales o tomas el metro. De todos modos, éstas son medidas paliativas, y necesitamos seguir trabajando para mejorar su tolerancia a una amplia variedad de sonidos.
  • Enséñale, a dentro de lo posible controlar su reacción al ruido, por ejemplo: a que cuando hay ruidos fuertes y que le molestan se tape sus orejitas. Esto es, enseñarle al niño a pedir lo que necesita.

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Antes de comenzar con ésta dieta sensorial, primero debemos comenzar, aceptando como es nuestro hijo, aceptar que una nueva habilidad o un nuevo comportamiento es un proceso que requiere repetición, tiempo y paciencia. Si sientes que tu hijo no está progresando como crees que debería, reduce factores que le generen estrés y baja su carga un poco. Es importante ser creativo y tener la voluntad sincera de respondernos a nosotros mismos ¿Por qué es importante que nuestro hijo haga esto ahora?. ¿Me siento presionada por mostrar que mi hijo es como cualquier otro?, ¿Qué es realmente importante y que no lo es?, ¿Cuál es la meta detrás de ésta regla, de éste comportamiento, y, hay alguna otra manera de alcanzarla?.

Durante episodios de estrés, necesitas aún más poder de discernimiento para elegir cuales comportamientos quieres corregir y cuales puedes aceptar., juntas familiares caóticas, el comienzo de un nuevo año escolar, las mañanas de los lunes, son situaciones suficientemente estresantes para niños sin ninguna demanda sensorial. Quizás el momento para practicar no es un lunes por la mañana sino un sábado por la mañana. Deja ir las presiones innecesarias, haz que sea fácil para tu hijo cooperar y verás como hay menos lucha de poderes.

Cuando veas que tu hijo tiene un comportamiento adecuado, hazle saber cuan orgullosa te sientes de él.

Siguenos

“Soy mamá orgullosa de Ema, quien nació con síndrome de Down, juntas queremos demostrar que si se puede, y derribar mitos acerca de ésta condicion

— mundodown

4 Comments Added

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  1. Pingback: El miedo a los ruidos - MundoDown septiembre 1, 2017

    […] La segunda parte de éste proceso, aquí […]

  2. Muchas gracias por tu aporte, tengo una hija con síndrome de down, Amanda, es muy sensible a los ruidos y los cambios en su rutina. Me abriste una nueva puerta para investigar y poder apoyarla. Muchas gracias
    noviembre 13, 2017 Responder
    • Mucha paciencia y darle tiempo al tiempo, estoy segura de que superará ésta etapa. En cualquier cosa que te pueda ayudar, me cuentas. Un abrazo!
      enero 17, 2018 Responder
  3. Pingback: El miedo a los ruidos | Recursos, Tips, Noticias y Juguetes Inclusivos para niños y familias marzo 8, 2019

    […] La segunda parte de éste proceso, aquí […]

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